jueves, 19 de abril de 2012

TOMAS DE HERES




Prócer angostureño que hizo carrera a favor de la Independencia sudamericana, pero con un final sumamente trágico.

Tomás de Heres  nació en la Ciudad de Angostura, hoy Ciudad Bolivar, el 18 de septiembre de 1795, hijo de José Fernández de Heres, Gobernador de Guayana en 1810 y de Doña María Josefa  Rivero Morín.
Estudió en Guayana  y en Caracas hasta los 16 años cuando abrazó la carrera militar al servicio de la causa realista, a la cual también servían sus ascendientes de origen español.
Mientras estuvo a la orden de la Corona de Castilla no pasó de Capitán y en esa jerarquía se hallaba en el famoso Batallón “Numancia” destacado en Perú, cuando éste se pasó a las banderas de la República el 3 de diciembre de 1820.
Luego de su adhesión a la causa republicana y tomando el Libertador en cuenta el origen angostureño de Heres, su capacidad, talento, rigor y disciplina, lo ascendió a Coronel en 1821 y un año después ya era Comandante General de la División del Sur de Colombia, iniciando así una carrera casi meteórica como oficial de alto rango al servicio de la Gran Colombia, llegando a ser General de División y Ministro de Guerra en dos ocasiones.
A favor de la Gran Colombia, Heres libró su última batalla en Tarqui (Perú) en 1829 cuando decidió retirarse y regresar a Angostura al seno de su familia que no veía desde hacía quince años.
Luego de disuelta la Gran Colombia, y no obstante su neutralidad, fue nombrado miembro del Congreso Constituyente de Venezuela y posteriormente Senador por Guayana.
En 1835 cuando estalló la Revolución de las Reformas tomó parte activa en la defensa del Gobierno Constitucional y al año siguiente fue nombrado Gobernador de la Provincia de Guayana en reemplazo del Teniente Coronel Ramón Contasti a quien se le había vencido su período. Era entonces Presidente de los Venezolanos el General Carlos Soublette.
En 1840, inspirado en el movimiento surgido en Caracas contra la Oligarquía que venía Gobernando al país desde 1823, se organizó en Angostura el primer partido político con el nombre de los Filántropos dirigido por Juan Bautista Dalla Costa, dando lugar a que el Gobierno de Heres buscara apoyo en otro partido local que seguía la línea de los Conservadores pero al que bautizaron sus adversarios como Antropófagos.
Estos dos partidos sostuvieron un enfrentamiento de intrigas y de odios que sólo pudo aplacarse con el asesinato de Heres, perpetrado la noche del 9 de abril de 1842 cuando se hallaba enfermo y acompañado del Obispo Mariano Talavera y Garcés.     



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