martes, 3 de abril de 2012

EL TRANSPORTE


La Guayana colonial no supo del transporte de rueda sino de barco y bestia

Alejandro de  Humboldt, en 1800, observa sorprendido que Angostura, la capital de la Provincia de Guayana, carecía del transporte de rueda entonces tan común en Europa. El transporte guayanés se hacía en barco, a lomo de mulas, bueyes y caballos. La guerra de Independencia, que permitió mayor penetración comercial en Venezuela de países distintos a España, como Inglaterra y los Estados Unidos, dio a conocer la rueda, invento que tuvo lugar en Mesopotamia y que estaba siendo aprovechada con beneficios fabulosos en la industria del transporte. Así, los guayaneses conocieron como medio de locomoción y transporte de carga y pasajeros, desde mediados del siglo pasado, al vagón o carromato, que no era más que una troja montada sobre cuatro ruedas tiradas por seis u ocho puntas de bueyes. Era conducido por un experto llamado carrero a arreador, armado de una caña delgada que tenía en la punta un clavo con el cual lastimaba a  los animales cada vez se retardaban en la marcha.
            El vagón era muy útil para transportar  carga pesada y de mayor cuantía.  Para la liviana bien resultaba “el ruleto”, carro de dos ruedas tirado por dos o más yuntas de bueyes. Luego en 1900 surgió el carro de mulas, mucho más rápido. El transporte tirado por animales revolucionó el comercio agrícola, pecuario y minero de Guayana. Famosos en la historia regional son los “carreros del Yuruary” utilizados por los mineros o buscadores de oro entre Puerto de Tablas, San Félix, Upata y El Callao. Las jornadas eran largas y penosas, sobremanera en tiempos lluviosos.
            Este tipo de transporte comenzó a ser desplazado en Guayana a partir de 1910 cuando se estableció aquí el tráfico de vehículos. El primer automóvil llegado a Ciudad Bolivar fue, según el bachiller Ernesto Sifontes, un De Dion Buton, de marca francesa, seguido por el Ford americano. Evidentemente entonces,  que a Ciudad Bolivar y no Caracas, llegó primero el automóvil, pues a la capital de la República llegó en 1922, dos años después. El primer automóvil caraqueño fue propiedad del General Raimundo Fonseca, traído por el puerto de La Guaira y se utilizó hasta Caracas la vieja carretera en plena construcción para la época.

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