domingo, 1 de abril de 2012

LA PERLA


Calza un nombre bíblico –Margarita- y la más grande fue devuelta al mar

            Los griegos llamaban a la perla “Margarita” y con este nombre figura en la Biblia, particularmente en el  Apocalipsis donde San Juan dice que las margaritas adornaban los vestidos de las mujeres.
            Acaso por eso nuestra gran isla, la isla más grande de Venezuela, fue bautizada Margarita. Porque sus mares están llenos de perlas. De ellos salió una, tan grande –250 quilates- que conmovió al mundo y el Rey de España, Felipe II, la exhibía como gran tesoro.
            Este Rey, como los reyes de las principales monarquías de Asia y Europa codiciaban las perlas de excepcional tamaño. La perla entonces tenía buen precio y buscar perlas en los mares de la India, Zeilán, Persia, Madagáscar, Tahití o Venezuela era una empresa excitante e industriosa.
            Hoy en día la perla ha perdido el valor de otros tiempos debido a una revolucionaria técnica japonesa que las produce mediante una selección de cultivos. Porque la perla no es sino un grano de arena o parásito que se introduce  accidentalmente en la concha u ostra y al suscitar una irritación en el molusco, segrega una sustancia que a la larga la solidifica llegando a adquirir un brillo muy especial con efectos tornasolados y delicados tonos nacarados que van desde el blanco azulado al amarillo dorado pasando en algunos casos por la rosa, el negro azulado y el azul lila.
            Las ostras perleras se encuentran adheridas a las rocas del fondo del mar entre los 10 y 50 metros de profundidad. Hasta allí llegan en plan de pesca las arrastras  o directamente los buzos, de los cuales existen muchas leyendas y se cuentan interesantes historias.
            Una de esas leyendas ésta vertida en la corta novela del mismo nombre (La Perla), de Jhon Steinbeck, escritor norteamericano, premio Nobel, muerto en Nueva York en 1968.
            La leyenda, o digamos mejor, la historia, tiene lugar en el mar pacífico, pueblo mexicano de Nayarit, y sus protagonistas son Kino, Juana y Coyotito, humilde familia de pescadores.
            Mientras su mujer Juana y Coyotito, su hijo, aguardaban en la vieja canoa, mar afuera, Kino, que aguantaba hasta un minuto sin respirar bajo el agua, buceaba, y buceando encontró una perla tan grande como el huevo de una gaviota o como la del Rey Felipe II, quizás la más grande del mundo.
            La noticia causó revuelo y desde ese momento la apacible vida de Kino y su familia se hizo angustiada, dramática y tormentosa, pues como Kino no cedía al precio que pretendían pagarle por su perla, los monopolizadores del negocio en el pueblo lo acechaban y asecharon, le quemaron su choza y atentaron repetidas veces contra su vida para despojarlo. Pero nunca él se rindió ni cedió tampoco a los temores de su mujer y su pequeño Coyotito. Sin choza ni canoa, porque también se la destruyeron, un día se vio obligado a matar en defensa propia  e ir a otra parte con su familia. Pero sus perseguidores lo atajaron en el camino y le mataron a su hijo Coyotito antes de que él los eliminara a ellos también.
            Privado de su hijo retornó al pueblo de Nayarit para entregarse a al justicia y devolverle al mar la perla que tanto había deseado y defendido porque en ella creía ver el bien de su Coyotito. Pero ya que éste había muerto pensó que la perla de nada le serviría y la devolvió al mar.  


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