jueves, 26 de abril de 2012

ORINOCO

Padre y señor de todos los ríos
El río más grande de Venezuela se llama Orinoco.  Así lo denominaban los indígenas que poblaban sus riberas cuando aquí, por primera vez, llegaron los conquistadores y colonizadores españoles.
Exactamente los aborígenes no le decían  Orinoco  sino Urinoku y creían que era la obra de un ser mitológico que ellos veneraban como Amalivacá; un hombre, semejanza de dios que llegaba a su lujuriosa tierra, procreaba y luego tomaba su curiara  y se iba al otro lado del horizonte alentando en el alma colectiva del indio, la esperanza del retorno.
Cristóbal Colón nunca oyó mencionarlo porque prefirió pasar de largo frente a sus bocas inmensas que confundió con las del  río Ganges. Claro, él navegaba desde hacía  meses en busca de las indias. Llegó el Almirante, incluso, hasta especular sí acaso no sería, por lo majestuoso, el río del Paraíso Terrenal.
Fue, dicen las crónicas de aquella época de la conquista, un historiador de nombre González Fernández de Oviedo y Valdés, que existió entre 1478 y 1557 y desempeño cargos importantes en América, quien lo mencionó de primero por su nombre aborigen “Orinoco” en su libro:  “ Historia Natural y  General de las indias, Islas y tierra Firme del Mar Océano.”
Pero el Orinoco no era para entonces todo el curso del río en sus 2.600 kilómetros, es decir, de la Parima  hasta su desembocadura en el Atlántico, sino que Orinoco o Urinoku se llamaba desde Caroní hasta Arauquita.  Uriaparia le decían los indígenas y también los españoles a la parte del río comprendida desde el mar hasta la confluencia del Caroni;  Barrúan, desde el Arauquita hasta los Raudales de Artures y Basáua   hasta la zona de los Guahibos.
Juan de Castellano, un historiador y poeta español que vivió más de 80 años entre los siglos XVI - XVII y quien escribió el poema más largo redactado en castellano bajo el título de “Elegías a varones ilustres de indias”, lo llamó Uyapar..

Al Río Orinoco también en la época de la conquista se le conoció con los nombres de Huyapari, como el nombre de este libro.  Asimismo, como Viapari y Uruapari. Pero al fin predominó su nombre autóctono de Urinoku con la variación gramatical moderna de Orinoco, sin perder su etimología primitiva de Ori, confluencia y noco, lugar (lugar de confluencia).   

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