domingo, 25 de marzo de 2012

LA AVENTURA DE ULISES



Ulises u Odiseo duró veinte años venciendo todos los avatares y confiado en la fidelidad a toda prueba de su bella Penélope

            Ulises fue un astuto y valeroso guerrero  de la Grecia antigua. Vivía como Príncipe de la Isla Itaca al lado de su esposa Penélope y Telémaco, su único hijo.
            Un día en que todos los Príncipes de los Estados griegos debían unirse para luchar al lado del Rey Agamenón cuya esposa, la bella Helena, había sido raptada por el hijo del Rey de Troya, Ulises se alistó con sus hombres y permaneció en guerra los diez años que duró el sitio de Troya (Asia Menor) antes de ser arrasada. Pero Ulises, en vez de tres semanas que tardaba el viaje, demoró otros diez años para regresar a su pequeña isla que era la más distante del archipiélago.
            Él, que por su inteligencia y astucia como por su valor indomable había sido el héroe más sobresaliente del sitio contra Troya, tardo tanto tiempo en el trayecto de regreso debido a una cadena de contratiempo e infortunios en la cual habrían estado implicadas las fuerzas del bien y del mal atribuidas por la creencia pública griega de entonces a los dioses de la mitología.
            El poeta Homero del siglo IX, y quien anduvo de pueblo en pueblo recitando la  fantástica aventura conocida universalmente como la Odisea, cuenta que el amor de Ulises por la patria y su familia fue sometida a una prueba tan dura que cualquier ser humano de su fortaleza espiritual y temple guerrero, no podía resistir.
             Las naves de Ulises perdieron muchas veces sus derroteros azotadas por las tempestades que las llevaron de una a otra parte hasta que una a una fueron quedando sepultadas en las profundidades del Océano con él como único sobreviviente.
            Entre las islas paradisiacas, algunas muy raras, espantosas, llenas de trampas y maleficios otras, que por azar encontró Ulises durante su regreso, se mencionan: la de los Ciclones, donde tuvo que pelear por un rico botín y ser derrotado; la de los Lotófagos, que ingerían y ofrecían la flor de loto para evaporarse en el olvido; la de los Cíclopes, habitada por seres salvajes de estatura y corpulencia colosales; la isla donde reinaba Eolo, dios de los vientos; la habitada por gigantes antropófagos que hundieron varias de sus naves y devoraron muchos de sus argonautas; la isla Eea, donde reinaba la maga Circe que lo retuvo durante un año halagándolo con las mayores delicias; la de las Sirenas, bellas mujeres con colas de pez que atraían a los navegantes con su canto para matarlos; las Rocas Erráticas habitadas por los monstruos Escila y Caribdis que se tragaban a todos cuantos por allí se aventuraran; la Isla de las Vacas del Sol que no se podían matar y comer sin que se cayera en la ruina total; la isla de la Diosa Calipso que con su dulzura y encanto lo retuvo durante ocho años, y la de los Feacios que fue como el umbral feliz de su retorno a Itaca. Aún en su propia isla el inexorable Ulises tuvo que armarse con su recio arco para vencer a los que aprovechando su ausencia de veinte años pretendían apoderarse de su reino y violentar la fidelidad de su bella esposa Penélope.

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